About Bohórquez Corporation

Nuestra Historia

En el año 1934 eran los últimos días de octubre para ser precisos el 24 de octubre de 1934, en Quito en la ahora tan conocida La Ronda precisamente entre la calle Morales y la Ronda en el seno de la familia Flores López nacía una mujercita que ya tenía dos hermanos mayores (Gonzalo y Carlos) a esta hermosa criatura llamarían en el bautizo Carlota Eulalia.

 

La niña vino a alegrar el hogar de doña Luz María López Vargas (Mamá Luchita) y don Carlos Marco Tulio Flores Martínez De La Vega oficial de la policía montada de Quito (nuestro abuelo). 


Ellos nunca imaginarían que esa niñita con los años seguiría en la vida para alegrar e iluminar el camino y las vidas de muchos de los que hoy nos encontramos aquí.

 

A los dos años Carlotita perdió a su padre Marco. A los seis años ingresó y estudió su primaria en la escuela Dorila Salas, no hay evidencias escritas pero seguro fue una buena estudiante de eso estamos seguros todos sus hijos.

 

Ingresó a la secundaria al Colegio Municipal Fernández Madrid, uno de los planteles más antiguos de Quito, en la Loma Grande en pleno centro histórico de la capital.

 

Este colegio había fusionado “la Escuela Municipal 24 de Mayo” con la escuela “Industrial y Oficios para mujeres” para formar ciudadanas con educación de calidad para la vida, el trabajo y la ciencia.

 

Al graduarse obtuvo un título en “corte y confección” y casi de inmediato inició sus prácticas y trabajó en la afamada casa  “Modelos René” que quedaba frente al conocido Teatro Bolívar.

 

Para esos días la familia ya habían cambiado su dirección de vivienda, a la calle Maldonado muy cerca a la plaza de Sto. Domingo, a la casa de José Mejía Lequerica, reconocido catedrático y político criollo quiteño (casa que hoy es parte del Patrimonio Cultural de Quito y que tuvimos la oportunidad de disfrutarle en nuestra niñez).

 

Coincidencialmente un poco más al sur de su casa parqueaban, los buses que llegaban a Quito desde Guajaló y Guamaní a la estación del Cumandá.

 

Nadie lo ha dicho, pero en alguno de aquellos buses llegó un día desde San Bartolo un apuesto joven diez años mayor que ella, alto de ojos claros y muy guapo.

 

Al pasar frente a la casa de la Av. Maldonado y ver a Carlotita Eulalia quedó prendado y disimuladamente la siguió hasta dar con su sitio de trabajo, desde entonces fue su ruta secreta hasta que se aproximó e iniciaron su amistad.


Durante casi un año se frecuentaron pero Manuel Gonzalo Bohórquez Beltran (el caballero guapo) comprendió que para mantener esta relación debía conquistar/convencer a los hermanos de Carlotita, que entonces ya eran tres, pues había nacido un hermano menor (Marco); ellos eran muy conocidos en el Cumandá y buen puñete, pero cayeron rendidos ante la convincente generosidad de Manuel Gonzalo Bohórquez; el más duro escollo a salvar era doña Luz María (mamá Luchita) que como no se rindió a los encantos de papá Gonzalo tuvo que claudicar cuando Gonzalo y Carlotita se casaron en el registro civil y formaron la familia BOHORQUEZ FLORES.

 

El primer hogar de la familia fue en San Bartolo en la casa de doña María Isabel Beltrán Calderón (la abuelita María) y Don Delfín Zacarías Bohórquez Cevallos (el abuelito Delfín), estuvimos allí hasta 1957 cuando al nacimiento de Marcelo el tercero de ocho hermanos nos mudamos a vivir en San Bartolo, en esta casa donde nace muchas historias y grandes momentos.

 

Lo que vino después es historia conocida, muchos momentos de alegría y felicidad juntos, unidos como la gran familia que somos, así como otros momentos duros y dolorosos que nos han encontrado igualmente juntos y unidos como la gran familia que se ha construido...entregados, fuertes y dedicados así somos los BOHÓRQUEZ.